Sábado, seis de la tarde, en plena semana grande de las Fiestas de la Peregrina. Era la hora señalada para la boda de Kathy y Esteban. El lugar de la ceremonia, la conocida Iglesia de la Peregrina en Pontevedra. Y con ellos teníamos una cita ineludible.

La tarde se presentaba soleada y calurosa, perfecta para celebrar una boda por todo lo alto. Lo normal, si tenemos en cuenta que estamos en pleno verano, pero esto es Pontevedra y en Galicia el buen tiempo nunca está garantizado, así que nos alegramos mucho de tener al buen tiempo de nuestra parte, ya que Kathy se había esforzado mucho para que su día fuera perfecto y se merecía poder disfrutar de una tarde soleada.

Nuestro trabajo empezó unas horas antes en realidad, en casa del novio, donde nos encontramos a un Esteban algo nervioso como todo buen novio. Allí captamos esos momentos íntimos en los que el novio termina de vestirse y se prepara para reunirse con la novia en la Iglesia y dar el «si, quiero». Ayudado por dos compañeros, Esteban terminó de arreglarse y tras hacer algunas fotos más lo dejamos en buenas manos mientras íbamos a ver cómo estaba Kathy.

A ella la encontramos un poco más nerviosa y emocionada… era como si sólo tuvieras que nombrar a Esteban para que las lágrimas le brotaran de los ojos, pero nosotros no queríamos eso, tenía que permanecer guapísima hasta el último momento! En su casa estaban sus dos damas de honor que compartieron con ella momentos muy divertidos que alejaron un poquito los nervios de su mirada. Kathy estaba guapísima, magníficamente maquillada con sombras verdes (maquillaje obra de nuestra buena amiga Gemma, de It Style que fue la maquilladora de la novia y de las Damas). Entonces apareció su madre con un último regalo para su niña: los pendientes de la boda! Unos preciosos pendientes verde esmeralda que iban a juego con el pasador del pelo y con las sombras de sus ojos. Nos encantó ese toque de originalidad en un día que muchas veces es muy clásico.

Mientras hacíamos las fotos de los detalles en casa de la novia nos dimos cuenta de por qué para Kathy era tan importante casarse en la Iglesia de la Peregrina: cada mañana al abrir sus ojos era la primera vista que veía desde su habitación, la Peregrina estaba pegada a su ventana como si de un póster se tratara, nos imaginamos que la iglesia habría sido testigo de tantas noches pensando en Esteban, en cómo sería su boda y en su última noche de soltera con vistas a su futuro. De verdad ¿hay algo más bonito que esto? Las vistas a la Peregrina parecían decirlo todo.

La novia llegó a la iglesia casi puntual y la ceremonia fue un momento precioso, íntimo, acompañado por una música elegida con mucho amor. De eso nos quedó constancia cuando comenzaron a cantar la salve marinera, detalle pensado para el novio. En momentos como esos siempre creo que somos unos privilegiados, las personas que podemos ver en primer plano sus emociones, sus miradas, y a veces con una de nuestras miradas transmitirles un poco de tranquilidad, de serenidad y por qué no decirlo… de «estás guapísima!».

Y así de repente, todo había terminado. Kathy y Esteban ya estaban casados! Vivan los noviossssssssssss!!!

Llegaba el momento de la sesión de fotos, sabíamos que en ese momento ellos se lo iban a pasar muy bien ya que estaba planeado que tanto las dos damas de honor como dos de los amigos del novio estuvieran presente y participaran en parte, y tuvimos de todo, fotos frescas y divertidas, fotos muy, muy divertidas, fotos románticas, besos… Desde aquí tenemos que agradecerles a las damas y a los acompañantes de Esteban que quisieran perderse el cocktail para poder crear un recuerdo con sus amigos recién casados, chic@s sois geniales!!!

Os podría seguir contando sin parar… la boda duró mucho y hubo muchas cosas bonitas y divertidas, pero creo que esta parte puede permanecer en sus recuerdos, en su intimidad… hasta que las fotos se la revelen!!