Lunes, temprano, muy temprano. Una ducha, un lápiz de ojos, una gota de colonia, el maletín, las llaves del coche y allá vamos. Empieza la semana.

Madrugar un lunes siempre cuesta, más si has trasnochado editando fotos para entregar los books que has venido realizando, pero con qué alegría cuando vas a entregar un presupuesto para un reportaje de boda en Pontevedra y la novia es alguien a quien conoces y aprecias. La alegría es doble, esa novia no sólo te quiere en su boda, sino que confía en tí para que le hagas el mejor recuerdo del día más importante de su vida: su boda.

¿El mejor?, como recuerdo sí. Si lo pensamos bien, sobre todo los que ya os habéis casado, ¿cuál es el medio por el que recordáis más cosas de vuestra boda? La memoria muchas veces nos juega malas pasadas y no permite que nos acordemos de todos los pequeños momentos. Las fotos, sin embargo, siempre están ahí… día tras día, año tras año, siempre disponibles para que las repasemos una y otra vez y nos traigan a la memoria todos los recuerdos, todas las sensaciones de aquel día tan inolvidable, el de tu boda. Son el recuerdo de un día muy importante que muchas novias viven con tantos nervios que en ocasiones no recuerdan mucho de su gran día. Por eso somos importantes en tu día, por eso nos alegramos cuando pensáis en nosotros.

Enseñando las fotos de otras parejas no sólo enseñas tu trabajo, enseñas emociones, momentos inolvidables, instantes de felicidad. Has estado ahí, eres partícipe de sus recuerdos, cómplice de sus risas, testigo de su alegría y has intentado capturar cada uno de esos instantes efímeros y hacer que perduren para siempre, inmutables, tan vivos y frescos como el primer día.

Enseñando un reportaje de preboda a una futura novia y su hermana, escucho a la hermana decir “¡Qué bonita!” De inmediato me viene a la cabeza el momento en que hicimos esa foto y cómo escuché al novio susurrar “Te quiero!”, con ese momento me quedé yo, con esas palabras susurradas, podría acompañar las fotos con las palabras y susurros que escuchaba, pero lo dejo para ellos, para su intimidad. Ese momento quedó capturado para siempre y ellos, los protagonistas, tambien lo recordarán cada vez que vean esa foto.

Presentación terminada, me vuelvo al despacho satisfecha, feliz. El día no termina aquí, esta tarde sesión de fotos en donde “Misty”, nuestra gata, será co-protagonista. Ya os contaré qué tal va.