Hace unos meses se ponía en contacto con nosotros la madre de Paula para que nosotros fuéramos los encargados de hacer el reportaje de Comunión de su hija. Quería tener para ella y para su hija un recuerdo único y diferente de ese día tan especial.

Algo que debería ser tan sencillo, tener unas fotos bonitas de la Comunión de tu hija, pronto se convirtió en difícil. Casi imposible. En una de las reuniones de la Iglesia se llegó por mayoría a la conclusión de que sería un único fotógrafo el que haría la comunión y eligieron, casualmente, al que trabajaba habitualmente en esa iglesia. Silvia la madre de Paula no estaba de acuerdo con la mayoría por el estilo fotográfico, pero acataba el resultado… qué remedio!

No vamos a entrar en la legalidad o la ética de algo así, pero sin duda es bastante frustrante que no te dejen elegir el fotografo que va a hacer las fotos a tu hija el día de su Comunión y que si quieres tener un recuerdo de ese momento, el autor de dicho recuerdo te venga impuesto por otros, te guste o no, sin que tú puedas elegir. Tras una larga conversación donde nos dejaba claro que estaba muy desilusionada llegamos a la conclusión que ese día ya estaba perdido, pero que Paula podría tener unas fotos de Comunión como ellas querían y del estilo que les gustaba y al fin y al cabo tener ese recuerdo especial que tanto se merecían.  Haríamos una Precomunión.

Durante unos días fuimos viendo ideas de sitios y cosas en las que poder involucrarse, el punto fuerte fue cuando nos dijo que Paula quería llevar una jaulita. Silvia nos contó esto esperando de nosotros un «qué va» como respuesta, pero lo que se encontró fue un apoyo claro a la propuesta de su hija,  ¿por qué no? ¿No buscamos unas fotos que no sean las de siempre? ¿Unas fotos donde se vea la alegría de Paula? Pues llevemos una jaulita! Recuerdo la mirada de Silvia, era algo así como… Silvi tú estás loca. Bueno, esto era algo que ya debería saber 😉

Buscábamos unas fotos para que les quedaran en el recuerdo, pero también para poder hacer un recuerdo de sus invitados a la Comunión. Propusimos a Silvia salir en parte del reportaje y se le iluminaron los ojos ¿Puedo? Claro que puedes, es más, te lo recomendamos… El recuerdo de un día como ese con tu hija, no solo vivirlo, sino tenerlo plasmado en parte de las fotografías para siempre. Silvia saltaba de alegría.

Llegó el día. El lugar elegido por ellas, el Pazo de Lourizán, una localización de ensueño, en la que Paula se sentiría como una verdadera princesa. Paula llevaba su jaulita, dentro unos pajaritos a los que llamamos Pili y Mili… qué risas nos dieron Pili y Mili. Ahora sabemos que Pili y Mili siguen viviendo en la jaulita rosa de su pre comunión y que duermen junto a Paula cada noche, no me digáis que no es un bonito recuerdo.

Empezamos la sesión de fotos, Paula le decía a su madre en bajito «ma-mi, te-quie-ro» mientras Silvia aguantaba toda emocionada sin llorar mientras hacíamos las fotos. Lo bonito de nuestro trabajo es poder ser testigo de esos momentos, poder ver las miradas de una madre a su hija y de los gestos de cariño entre ambas.

Pili y Mili entraron en escena también y tuvieron su momento de protagonismo, a petición de Paula. También entró un pequeño duende que cogió prestado los zapatos de tacón de mamá, Cenicienta perdió su zapato bajando del palacio… De verdad fue un día extraordinario, una tarde preciosa de juegos y de carcajadas y lo mejor de todo… el «Mami, Silvia y Fer son geniales» que le dijo Paula esa noche cuando cayó rendida en la cama.

Al final, de una decepción salió algo bueno, un día increible que Paula y Silvia dificilmente olvidarán y que podrán revivir una y mil veces viendo las fotos que hicimos juntos.

Precomunión de Paula

Fotografía: Fernando Barreiro & Silvia de Acevedo
Protagonistas: Paula y Silvia
Lugar: Pazo de Lourizán (Pontevedra).

Silvia De Acevedo

Aviso legal. © 2014 QSMPhoto.com Todos los derechos reservados de esta imagen.